sábado, 31 de diciembre de 2011

Despedida del año 2011

Despedimos este año tan especial con un mensaje de Manuelcha Prado:

"Queridos amigos y amigas:
Les entrego un fuerte abrazo emocionado en estos días de celebración y religiosidad.
En navidad no solo llueven alegrías, también llueven nostalgias y con ellas la esperanza de fortalecernos en la búsqueda de una vida más digna para nuestros niños, pequeños "Cristos andinos" que esta sociedad muchas veces posterga, por ellos seguiremos batallando.

Que tengan una hermosa navidad y exitoso año.
Con el mayor cariño,

Manuelcha"

(Dibujo por: Amaru Prado - Carboncillo/papel)

Queda agradecer al CECUMP por habilitar este cálido espacio dedicado a la difusión de nuestras culturas literarias y musicales. Como un recuento de un año muy productivo, ofrecemos dos videos con mucho sentimiento. El primero registra el discurso que ofreció el maestro Jorge Nuñez del Prado acerca del proyecto que representa el CECUMP. El segundo nos muestra al gran Ranulfo Fuentes interpretando el "Llaqta maqta", un baile campesino recopilado por nuestro querido maestro del Taller de Quechua del Centro Cultural.






Una reflexión acerca de nuestro taller de literaturas peruanas y universales


Luego de un año de emotivas reuniones del taller literario del CECUMP, creemos que es necesario emprender una breve reflexión crítica acerca de nuestros objetivos y metodología.

Desde un inicio nos propusimos un taller libre y abierto, donde pudiésemos acercarnos a textos provenientes de distintas tradiciones literarias. Con cada uno de los textos emprendemos primero el disfrute y luego el análisis. Cada obra es apreciada primero por sus valores estéticos, por las formas en que nos trasmite un orden de lo afectivo. Pero luego pasamos al análisis, la discusión y el debate, procurando rescatar el consenso entre los asistentes. En este sentido, no hay obras más "sencillas" o "difíciles" que otras, pues todas provienen de contextos de producción bastante diversos, los cuales necesitamos explorar para llegar a una mejor comprensión de sus significados. Es cierto que algunas obras tienen una densidad simbólica aparentemente más compleja, como en el caso de nuestro gran poeta César Vallejo. Pero aquella primera dificultad se supera una vez que nos adentramos en el universo del creador, en su tiempo histórico, sus ideas, sus inquietudes y pasiones. Es allí cuando el lenguaje más críptico empieza a resonar en nuestros corazones.

También puede resultar engañoso acercarse descuidadamente a obras que aparentan sencillez en el estilo y el lenguaje, como es el caso de algunos textos que provienen de nuestras literaturas ancestrales y populares. La interpretación de tales textos requiere también de un cuidadoso análisis. Muchos relatos de la tradición oral contemporánea recién empiezan a mostrar su riqueza y a cobrar sentido una vez que realizamos una lectura comparativa entre distintas variantes. Los mitos y leyendas del Manuscrito de Huarochirí pueden captar nuestro interés en una primera lectura, pero esconden tremendas dificultades, empezando por el hecho de que fueron transcritos en una variedad del quechua que se hablaba en la sierra de Lima hace más de cuatro siglos.

Las reuniones quincenales de nuestro taller nos han permitido hasta ahora recorrer la maravillosa complejidad y belleza de nuestras literaturas peruanas, permitiéndonos ver cómo ellas reflejan una sociedad peruana dinámica, en permanente conflicto, que todavía lucha por el respeto y la justicia para sus gentes. Como una herramienta más para entender el universo de contradicciones que encierra nuestro Perú, queremos compartir un texto que consideramos fundamental para emprender cualquier estudio serio de la(s) literatura(s) peruana(s). En ese ensayo, a través del concepto de totalidad contradictoria, el estupendo crítico literario Antonio Cornejo Polar compara las diversas lecturas que se han hecho a partir de la idea de una literatura nacional peruana. Para Cornejo Polar, los múltiples sistemas literarios que coexisten en nuestro país no lo hacen de manera aislada ni neutral, sino que interactúan de manera asimétrica, formando una totalidad contradictoria que evidencia las desigualdades y desencuentros que recorren a nuestra historia. Nosotros nos adscribimos a esta posición crítica, pero elegimos un título para nuestro taller que sugiere una mirada pluralista, al hablar de literaturas peruanas y universales. Elegimos este nombre porque apostamos por un taller que se aventure a los extramuros del canon literario y la ciudad letrada.

Que nuestro taller sirva entonces para mostrar la diversidad de nuestras literaturas peruanas, pero también para saber ubicarlas de manera crítica en esa gran totalidad contradictoria que conforman.

Puede leerse el citado texto de Antonio Cornejo Polar siguiendo el enlace a continuación.

sábado, 17 de diciembre de 2011

TL XX Primer año del Taller de Literaturas Peruanas del CECUMP


El martes 20 de diciembre del 2012, nuestro taller se reunió para despedir un año dedicado a la memoria de José María Arguedas. Tuvimos como primera actividad una proyección de videos experimentales basados en la poesía en quechua de José María Arguedas. Se trata del proyecto KATATAY, bajo la curadoría de la antropóloga visual Karen Bernedo. Esta iniciativa ha convocado a realizadores y artistas de distintas disciplinas, bajo la premisa de reinterpretar visualmente los textos arguedianos. KATATAY cuenta con videos realizados por Laura Batticani, Mauricio Delgado Castillo, Gabriela Flores, Karen Bernedo y Diego Fernández Stoll. A continuación presentamos algunos de los videos de la muestra.

"Cubapaq / A Cuba" Mauricio Delgado Castillo


"Katatay / Temblar" Laura Batticani


"Huk dukturkunaman qayay/ Llamado a algunos doctores" Diego Fernández Stoll


Luego de proyectar los videos tuvimos la oportunidad de conversar con la musicóloga y antropóloga María Rosa Salas acerca de la sensibilidad musical de José María Arguedas, quien le enseño a cantar un repertorio de huaynos indígenas. Estas enseñanzas han quedado registradas en una grabación histórica que se realizó en Chaclacayo el año 1969, unos días antes del suicidio del amauta. Nosotros escuchamos algunos fragmentos de esta grabación junto a María Rosa, y luego pudimos conversar con ella acerca de los muchos significados que tuvo la música andina en la vida y obra de José María Arguedas. La grabación puede escucharse siguiendo este enlace.

Para cerrar una noche tan especial, María Rosa nos regaló algunos temas acompañada de la guitarra de Manuelcha Prado.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Próximos talleres (fechas en diciembre 2011)


(La imagen del afiche proviene de un grabado del artista peruano José Sabogal)

El martes 6 de diciembre continuaremos la lectura de "La piedra cansada", una sorprendente obra dramática que César Vallejo escribió al estar próximo a su muerte. El texto puede leerse en línea (o descargarse) en la entrada anterior de esta bitácora.

El martes 20 despediremos un año dedicado a la memoria de nuestro gran Amauta José María Arguedas con la presentación de un innovador proyecto audiovisual. Proyectaremos una serie de videos experimentales en quechua basados en el poemario bilingüe "Katatay (Temblar)", publicado póstumamente por Sybila Arredondo de Arguedas en 1972. El proyecto "Katatay: Ensayos visuales basados en la poesía de José María Arguedas" fue convocado por la antropóloga visual y activista Karen Bernedo. Participan realizadores de distintas canteras artísticas e intelectuales. Uno de los videos cuenta con la locución del maestro Ranulfo Fuentes, destacado profesor del Taller de Kechua del Centro Cultural.


Además de la presentación de los videos, leeremos algunos textos del Amauta sobre artistas populares andinos y celebraremos el primer aniversario de nuestro Taller Literario con un marco musical.

El ingreso es libre. Los esperamos, como siempre, con el mayor cariño.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Décimo séptima fecha (15/11/2011)


Este martes 15 de noviembre a las 7.00 pm regresa el taller literario del CECUMP. Trabajaremos con "La Piedra Cansada", obra dramática de César Vallejo. El texto completo de la obra puede encontrarse a continuación.
Cesar Vallejo - La Piedra Cansada

A continuación ofrecemos otros dos textos que hacen referencia al tema de la "piedra cansada". El primero es un fragmento de "Los comentarios reales de los Incas" (1609) del Inca Garcilazo de la Vega. El segundo es un poema tomado de las Baladas Peruanas (1935) de Manuel González Prada.

COMENTARIOS REALES DE LOS INCAS (Cap. XXIII)

TRES TORREONES, LOS MAESTROS MAYORES Y LA PIEDRA CANSADA

Pasadas aquellas tres cercas, hay una plaza larga y angosta, donde había tres torreones en triángulo prolongado conforme al sitio. Al principal dellos, que estaba en medio, llamaron Móyoc Marca, quiere decir fortaleza redonda, porque estaba hecha en redondo; en ella había una fuente de mucha y muy buena agua, traída de lejos por debajo de tierra. Los indios no saben decir de dónde, ni por dónde. Entre el Inca y los del supremo consejo andaba secreta la tradición de semejantes cosas. En aquel torreón se aposentaban los reyes cuando subían a la fortaleza a recrearse, donde todas las paredes estaban adornadas de oro y plata, con animales, y aves, y plantas, contrahechos al natural, y encajadas en ellas, que servían de tapicería. Había asimismo mucha vajilla, y todo el demás servicio que hemos dicho que tenían las casas reales.

El segundo torreón llamaron Páucar Marca, y al tercero Sácllac Marca; ambos eran cuadrados, tenían muchos aposentos para los soldados que había de guarda, los cuales se remudaban por su orden; habían de ser de los Incas del privilegio, que los de otras naciones no podían entrar en aquella fortaleza, porque era casa del Sol, de armas y de guerra, como lo era el templo de oración y sacrificios. Tenían su capitán general como alcalde; había de ser de la sangre real y de los legítimos, el cual tenía sus tenientes y ministros, para cada ministerio el suyo; para la milicia de los soldados; para la provisión de los bastimentos; para la limpieza y pulicía de las armas; para el vestido y calzado que había de depósito para la gente de guarnición que en la fortaleza había.

Debajo de los torreones había labrado debajo de tierra otro tanto como encima; pasaban las bóvedas de un torreón a otro, por las cuales se comunicaban los torreones también como por cima. En aquellos soterraños mostraron grande artificio; estaban labrados con tantas calles y callejas, que cruzaban de una parte a otra con vueltas y revueltas, y tantas puertas, unas en contra de otras, y todas de un tamaño, que a poco trecho que entraban en el laberinto perdían el tino y no acertaban a salir, y aun los muy pláticos no usaban entrar sin guía, la cual había de ser un ovillo de hilo grueso que al entrar dejaban atado a la puerta para salir guiándose por él. Bien muchacho, con otros de mi edad, subí muchas veces a la fortaleza, y con estar ya arruinado todo el edificio pulido, digo lo que estaba sobre la tierra, y aun mucho de los que estaba debajo, no osábamos entrar en algunos pedazos de aquellas bóvedas que habían quedado, sino hasta donde alcanzaba la luz del sol, por no perdernos dentro, según el miedo que los indios nos ponían.

No supieron hacer bóvedas de arco. Yendo labrando las paredes, dejaban para los soterraños unos canecillos de piedra, sobre los cuales echaban en lugar de vigas piedras largas, labradas a todas seis haces, muy ajustadas, que alcanzaban de una pared a otra. Todo aquel gran edificio de la fortaleza fue de cantería pulida y cantería tosca, ricamente labrada con mucho primor, donde mostraron los Incas lo que supieron y pudieron, con deseo que la obra se aventajase en artificio y grandeza a todas las demás que hasta allí habían hecho, para que fuese trofeo de sus trofeos, y así fue el último dellos porque pocos años después que se acabó entraron los españoles en aquel imperio, y atajaron otros tan grandes que se iban haciendo.

Entendieron cuatro maestros mayores en la fábrica de aquella fortaleza. El primero y principal a quien atribuyen la traza de la obra fue Huallpa Rimachi, Inca; y para decir que era el principal, le añadieron el nombre Apu, que es capitán o superior en cualquier ministerio; y así le llaman Apu Huallpa Rimachi; al que le sucedió le llaman Inca Maricanchi. El tercero fue Acahuana Inca; a éste atribuyen mucha parte de los grandes edificios de Tiahuanacu, de los cuales hemos dicho atrás. El cuarto y último de los maestros se llamó Calla Cunchuy. En tiempo de éste trujeron la piedra cansada, a la cual puso el maestro mayor su nombre, porque en ella se conservase su memoria, cuya grandeza, también como de las demás son iguales, e increíble. Holgara poner aquí la medida cierta del grueso y alto de ella; no he merecido haberla precisa; remítome a los que la han visto. Dicen los indios que del mucho trabajo que pasó por el camino hasta llegar allí se cansó y lloró sangre, y que no pudo llegar al edificio. La piedra no está labrada, sino tosca, como la arrancaron de donde estaba escuadrada. Mucha parte de ella está metida debajo de tierra que yo la dejé, porque imaginaron que debajo de ella había gran tesoro, y cavaron como pudieron para sacarlo; más antes que llegasen al tesoro imaginado, se les hundió aquella gran peña, y escondió la mayor parte de su grandor; y así lo más de ella está debajo de tierra. A una de sus esquinas altas tiene un agujero o dos, que, si no me acuerdo mal, pasan las esquinas de una parte a otra. Dicen los indios que aquellos agujeros son los ojos de la piedra por do lloró la sangre; del polvo que en los agujeros se recoge, y del agua que llueve y corre por la piedra abajo, se hace una mancha o señal algo bermeja, porque la tierra es bermeja en aquel sitio. Dicen los indios que aquella señal quedó de la sangre que derramó cuando lloró. Tanto como esto afirmaban esta fábula, y yo se la oí muchas veces.

La verdad historial, como la contaban los Incas amautas, que eran los sabios filósofos y doctores en toda cosa de su gentilidad, es que traían la piedra más de veinte mil indios, arrastrándola con grandes maromas. Iban con gran tiento; el camino por do la llevaban es áspero, con muchas cuestas agras que subir y bajar; la mitad de la gente tiraba de las maromas por delante; la otra mitad iba sosteniendo la peña con otras maromas que llevaban asidas atrás, porque no rodase por las cuestas abajo y fuese a para donde no pudiesen sacarla.

En una de aquellas cuestas (por descuido que hubo entre los que iban sosteniendo, que no tiraron todos a la par) venció el peso de la peña a la fuerza de los que la sostenían, y se soltó por la cuesta abajo, y mató tres o cuatro mil indios de los que la iban guiando; mas con toda esta desgracia, la subieron y pusieron en el llano donde ahora está. La sangre que derramó dicen que es la que lloró, porque la lloraron ellos y porque no llegó a ser puesta en el edificio. Decían que se cansó, y que no pudo llegar allá, porque ellos se cansaron de llevarla; de manera que lo que por ellos pasó atribuyen a la peña. De esta suerte tenían otras muchas fábulas, que enseñaban por tradición a sus hijos y descendientes, para que quedase memoria de los acaecimientos más notables que entre ellos pasaban.

Los españoles, como envidiosos de sus admirables victorias, debiendo sustentar aquella fortaleza, aunque fuera reparándola a su costa, para que por ellas vieran en siglos venideros cuán grandes habían sido las fuerzas y el ánimo de los que la ganaron, y fuera eterna memoria de sus hazañas, no solamente no la sustentaron, mas ellos propios la derribaron para edificar las casas particulares que hoy tienen en la ciudad de Cozco, que por ahorrar la costa y la tardanza y pesadumbre con que los indios labraban las piedras para los edificios, derribaron todo lo que de cantería pulida estaba edificado dentro de las cercas, que no hay casa en la ciudad que no haya sido labrada con aquella piedra, a lo menos las que han labrado los españoles.

Las piedras mayores, que servían de vigas en los soterraños, sacaron para umbrales y portadas, y las piedras menores, para los cimientos y paredes; y para las gradas de las escaleras buscaban las hiladas de piedra del altor que les convenía; y habiéndola hallado, derribaban todas las hiladas que había encima de la que habían menester, aunque fuesen diez o doce hiladas, o muchas más. De esta manera echaron por tierra aquella gran majestad, indigna de tal estrago, que eternamente hará lástima a los que la miraren con atención de lo que fue. Derribáronla con tanta priesa, que aun yo no alcancé de ella sino las pocas reliquias que he dicho. Las tres murallas de peñas dejé en pie, porque no las pueden derribar por la grandeza de ellas; y aun con todo eso, según me han dicho, han derribado parte dellas, buscando la cadena o maroma de oro que Huayna Cápac hizo, porque tuvieron conjeturas o rastros que la habían enterrado por allí.

Dio principio a la fábrica de aquella no bien encarecida y mal dibujada fortaleza, el buen rey Inca Yupanqui, décimo de los Incas, aunque otros quieren decir que fue su padre Pachacútec Inca; diciendo porque dejó la traza y el modelo hecho, y recogida grandísima cantidad de piedra y peñas, que no hubo otro material en aquella obra. Tardó en acabarse más de cincuenta años, hasta los tiempos de Huayna Cápac, y aun dicen los indios que no estaba acabada, porque la piedra cansada la habían traído para otra gran fábrica que pensaban hacer, la cual con otras muchas que por todo aquel imperio se hacían, atajaron las guerras civiles, que poco después entre los dos hermanos Huáscar Inca y Atahualpa se levantaron, en cuyo tiempo entraron los españoles que las atajaron y derribaron de el todo como hoy están.

(Versión digital de los "Comentarios Reales de los Incas")


LA PIEDRA CANSADA
(Manuel González Prada)
Dijo el Inca: -"Oh mis vasallos,
Volad a punas y valles,
Quiero moles de granito,
De granito colosales".

Se lanzan los fieles indios,
A centenas, a millares
Por laderas y por cumbres,
Por desiertos y arenales.

En cansados hombros cargan
El monolito gigante
Y vacilan, y flaquean,
Y desfallecen y caen.

El granito se desploma,
Y, a su golpe formidable,
Los tristes indios perecen
A centenas, a millares.

-"¡Al trabajo, perezosos!"
Grita el Curaca implacable;
Mas la piedra, fatigada,
Dice: -"¡Basta!" y llora sangre.
(Versión en línea de "Baladas Peruanas")

martes, 16 de agosto de 2011

Décimo sexta fecha (16/08/2011)



El siguiente cortometraje fue dirigido por Wilton Martínez. En él podemos escuchar una selección de fragmentos de la obra de Waman Puma de Ayala en la voz del escritor Fredy Roncalla. La música es del maestro Daniel Kirwayo.



La obra de Waman Puma puede ser consultada en "El sitio de Guamán Poma", un centro digital de investigación de la Biblioteca Real de Dinamarca, Copenhague. El sitio web ofrece un facsímil del manuscrito autógrafo, transcripción anotada, documentos y otros recursos digitales.

Recomendamos la lectura del artículo de Rolena Adorno, "La soledad común de Waman Puma de Ayala y José María Arguedas," Revista Iberoamericana 122 (1983): 143-148.
El archivo en formato PDF se puede descargar aquí.

La Biblioteca Ayacucho Digital nos ofrece una versión de la "Nueva corónica y buen gobierno" que puede servir como introducción a la obra de nuestro gran cronista indígena. La transcripción modernizada, a cargo de Flanklin Pease García, fue hecha a partir de la edición facsimilar de Paul Rivet financiada por el Instituto Etnológico de París en 1936. Además de un estudio preliminar, esta edición reproduce una gran cantidad de las ilustraciones del manuscrito original. Puede descargarse en formato PDF en los siguientes enlaces:
TOMO I
TOMO II


Décimo quinta fecha (12/07/2011)

Esta vez, nuestro taller le rindió un sentido homenaje a Pavel Bello, cantautor natural de Cerro de Pasco, caracterizado por su profundo amor a nuestra patria, preocupado constante de nuestra niñez desposeída. Pavel carga en su quipi, entre nostalgias y esperanzas, un trabajo musical de más de 25 años. En este tiempo, ha cosechado 2 magistrales producciones, "Ratón sin queso" y "Wiñay"; la primera junto a su hermano Miguel, con quien formó el dúo Greda (1988), y la segunda con guitarra en ristre y ya como solista (2003). Incansable caminante, radicó en Alemania durante 8 años, trabajando siempre en la búsqueda de un mundo cada vez más humano. Hoy lo tenemos de retorno en la santa tierra y en este homenaje queremos retribuirle nuestro "cariño de gorrión" y un "puñao de flores" que él supo cultivar a pesar de tiempo y distancia.

Homenaje a Pavel Bello

El Club de Guitarristas Aficionados del CECUMP interpreta junto a Sandra Abril "Hálito de la esperanza", de Pavel Bello.


Margot Palomino y Rolando Carrasco interpretan "Lucía" de Ranulfo Fuentes.


Margot Palomino
y Rolando Carrasco interpretan "Mujercita florecita" de Pavel Bello

Décimo cuarta fecha (28/06/2011)

Voy a hablar de la esperanza

Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico, ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente.

Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en fin, de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba. Hoy sufro solamente.

Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado. ¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni consumo!

Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran, inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no es padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le sobra pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia oscura, no daría luz y si lo pusiesen en una estancia luminosa, no echaría sombra. Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.

César Vallejo ("Poemas en prosa")


(Imagen: César Vallejo Mendoza retratado por el maestro Bruno Portuguéz)